Extruso de un arista


ARI quiere decir AFIRMACIÓN PARA UNA REPÚBLICA IGUALITARIA y no Alternativa por una república de iguales. Cabe la aclaración, aunque sea estúpida, para poner blanco sobre negro sobre algunas cuestiones relativas a la construcción política desde los espacios conocidos como “progresismo blanco”.
Afirmar una Res pública igualitaria quiere decir afirmar las construcciones igualitarias, entre pares y no entre iguales, que sean capaces de entender, sostener e involucrarse con la cosa pública, con las propiedades comunes. Afirmar lo público o lo común entre pares quiere decir construir colectivos que sean capaces hacer sustentable el vivir en comunidad.

Hay dos formas de construir estos colectivos en la política argentina actual:
-a partir de proyectos comunes
-a partir de electores.
El caso ideal se da cuando tenemos un proyecto encarnado en un buen elector. En este caso el elector potencia el proyecto y el proyecto se potencia con el elector. Podemos tener un buen candidato pero no tener proyecto o tener proyecto y no tener un buen elector, que es poco pero nunca va a ser menos que carecer de ambos.
Los proyectos colectivos deben ser enarbolarlo por un buen elector para mostrarlo, para discutirlo y para ejecutarlo. Sin visibilidad política el proyecto corre serios riesgos de pasar al olvido. Por otro lado si el elector se olvida del proyecto colectivo y “se corta solo” carece de legitimidad y es en ese momento en que se pone en crisis lo colectivo.
Este equilibrio entre proyecto y proyect leader debe correr por el fino hilo de la pertenencia.

Hay dos formas en que puede tener lugar un proceso de individuación: una es la individuación por la multipertenencia, esto es que un mismo miembro del colectivo puede pertenecer a otros colectivos sin que por ello, ni él ni el grupo pierdan identidad. Por ejemplo puedo ser padre de familia e hincha de Boca, lo que no puedo ser es hincha de Boca y a su vez ser hincha de River. Ninguna de las identidades Boca o Rives permite la multipertenencia a clubes pares, si puedo ser hincha de boca y de Rivadavia de Venado Tuerto ya que estas identidades, aunque puedan enfrentarse no son mutuamente excluyente.
La otra forma de individuación es la de desafiliación a los proyectos colectivos, el verdadero “costarse solo”. En este caso el proyecto individual no tiene que ver con multis o singular pertenencia, mas bien tiene que ver con lo que Robert Castell basado en Ulrico Beck llama desafiliación.
De esta última fórmula de individuación no se sale muy fácil. La cultura de los noventas legitimó este proceso de desafiliación cuando puso en crisis construcciones colectivas como las de seguridad social, el estado y sobre todo las de relación laboral.

Volviendo al ARI, no es casual que éste surja cuando se pedía “Que se vayan todos”. Muchos de los que pertenecíamos a los partidos tradicionales vimos en una construcción como ésta la posibilidad de la recuperación de algún espacio capaz de reAfirmar la República y traer algo de Igualitarismo a la gran disparidad reinante entre los habitantes de nuestro querido país.
Pero al hacerlo cometimos el error que pretendíamos combatir: nos individualizamos de los colectivos a los que pertenecíamos para formar uno nuevo y supuestamente superador.
La identidad sustantiva de ese espacio era el Contrato Moral, re afiliarse en base a las consignas de no mentir, no robar, no legislar contra el pueblo, la distribución del ingreso y algún otro proyecto mas.
Siempre me pregunté si el Contrato Moral constituía una propuesta en sí, se me decía que sí, pero nunca llegué a comprender cabalmente que quería decir políticamente esto.
Hice esfuerzos por averiguarlo, hasta me compre un libro donde se recopilaban discursos sobre el contrato moral y donde encontré el muy esclarecedor de Diana Maffía. Nunca llegue a entender cabalmente la propuesta, lo que pude corroborar facticamente con las elecciones del 2005 que a muy pocos esto le importaba.

Hoy a casi seis años de aquellos primeros discursos y liberado de muchos prejuicios puedo comprender a la distancia, lo que por entonces no llegaba a racionalizar.
La pregunta es si el “no mentir, no robar, no legislar contra el pueblo” constituyen en si mismo una propuesta o no. Y la respuesta es NO. Si de reafirmar colectivamente la res pública se trataba, lejos estaban estas consignas de lograrlo, ya que el robar, el mentir, y el legislar contra el pueblo son todas conductas individuales que constituyen lo que se conoce como moral.
La moral de un pueblo no es la suma de las morales de los individuos, es una identidad compleja que emerge del pueblo. De nada sirve que no mienta, no mate o no robe yo si todos a mi alrededor lo hacen. Además que es robar cuando se pasa hambre, que es mentir cuando se está defendiendo la vida, son conceptos universales a los que raramente convergen las individualidades. Las apreciaciones que tenemos sobre los mismos son siempre muy particulares.

Sostener el proyecto colectivo es sostener lo colectivo más allá de las individualidades y de las conducciones. De nada sirven en la Afirmación de la República Igualitaria las individualidades. Solo pueden aportar algo cuando se las analiza desde la diversidad como un aporte a la creatividad. Pero en este último caso nunca en contra de la pertenencia.
Afirmar la república quiere decir construir y afirmar los colectivos, afiliar, construir consensos, nunca trabajar en función de la desafiliación. El afianzamiento de la república nunca se ha llevado bien con los individualismos.
Los procesos de institucionalización y representatividad son los únicos garantes de la legitimación de la república, por eso identidad y colectivo deben crecer juntos para poder plasmarse en propuesta y proyect manager.
Hoy podemos apreciar algunos procesos de construcción colectiva, bien planteado desde lo macro pero que al mirarlos mas microscópicamente vemos que repiten la mismas mezquindades que nos llevaron a custionarlos.
Está en nosotros la responsabilidad de tragarnos algunos sapos, de no traicionar, de limar las apetencias personales, los egoísmos, las mezquindades pero sobre todo la responsabilidad de volvernos mas amigables, no ser tan soberbios.
El resto viene por añadidura. Si trabajamos afirmando la república entre pares seguramente seremos mejor gente que los que somos ahora, seguramente que seremos mas morales, menos ladrones menos mentirosos. Esto por una cuestión de supervivencia.
Pero para eso hace falta aprender a hacerlo.
El dibujo se lo afane a Poly

5 nos acompañaron:

Mauri dijo...

Que feo debe ser tener en la historia del intelecto personal el "una vez me compre un libro de la Carrio", pero te comprendo.Alguna vez yo tambien compre un libro sobre "Como ganar mas dinero tocando la guitarrita". Ya sabes que no me fue muy bien.
A mi me parece q a tu idea de Republica le faltan condimentos que lo completen, algo asi como una Nacion.Como si la construccion institucional republicana necesitara de un destino, una estrategia, una idea de hacia donde ir, una utopia de Nacion configurada a la manera de ser de sus habitantes. Y a los Iguales no les vendria nada mal un Caudillo, 2 o 3 o 60, mas alla de que los personalismos te molesten.Esos caudillos suelen condensar al pueblo en lugares que la Republica no los expresa.17 de octubre no es lo mismo que 1ero de Mayo.Me refiero a los caudillos cuando funcionan bien, no me vengas con el ejemplo de Franco, yo pienso en Varela en todo caso.
O sea, no te enojes pero como que le falta onda.No es que te falte onda a vos, le falta onda y negritud a tu proyecto.
Tampoco veo que se contradigan,por el contrario se complementan.
El ARI pudo haber sido una luz pero Carrio y la TV estaban en el medio.
Muchos y eternos saludos.

Charlie Boyle dijo...

Espere el Hacia el peronismo por la militancia III.

Mauri dijo...

ok.
Esperare.

Florencio F. Boglione dijo...

Muy buena reflexión, uno no deja de sentirse identificado con lo que expresa, entiendo ahora mejor eso del proceso de la individuacion, sigo creyendo que mas allá de la responsabilidad del sujeto de caminar consiente o inconsientemente ese camino que lo aleja del colectivo ( partido tradicional) esta clara la responsabilidad primera que ese colectivo tiene de permitir, fomentar y sistematizar ese camino de ahí la crisis de los partidos, que se repite en las nuevas experiencias como el frepaso, ari pro, recrear o como se llame, aunque lo mas grave sea la de los sectores de centroizquierda como el ari hoy diluido en la CC. Le cuento que nunca me desafilie oficialmente de la ucr luego que dejara la militancia activa allá por el 92, y si transite ese camino de la desafiliacion emotiva, metodologica y racional, trate de evitar lo que usted llama la individuacion integrándome en otros "colectivos quizás no partidarios, y desde entonces me cuesta mucho sentir alguna pertenencia partidaria, se de la importancia de las construcciones "a partir de electores" pero creo fundamental y condición necesaria e indispensable transitar primero una construcción "a partir de proyectos comunes" y creo posible ya que hoy la realidad marca que las denominaciones partidarias poco significan y en poco se diferencian , por eso m parece que hay que avanzar en la construcción en la diversidad de actores y voluntades.
Saludos Cordiales.

Florencio F. Boglione dijo...

Muy buena reflexión, uno no deja de sentirse identificado con lo que expresa, entiendo ahora mejor eso del proceso de la individuacion, sigo creyendo que mas allá de la responsabilidad del sujeto de caminar consiente o inconsientemente ese camino que lo aleja del colectivo ( partido tradicional) esta clara la responsabilidad primera que ese colectivo tiene de permitir, fomentar y sistematizar ese camino de ahí la crisis de los partidos, que se repite en las nuevas experiencias como el frepaso, ari pro, recrear o como se llame, aunque lo mas grave sea la de los sectores de centroizquierda como el ari hoy diluido en la CC. Le cuento que nunca me desafilie oficialmente de la ucr luego que dejara la militancia activa allá por el 92, y si transite ese camino de la desafiliacion emotiva, metodologica y racional, trate de evitar lo que usted llama la individuacion integrándome en otros "colectivos quizás no partidarios, y desde entonces me cuesta mucho sentir alguna pertenencia partidaria, se de la importancia de las construcciones "a partir de electores" pero creo fundamental y condición necesaria e indispensable transitar primero una construcción "a partir de proyectos comunes" y creo posible ya que hoy la realidad marca que las denominaciones partidarias poco significan y en poco se diferencian , por eso m parece que hay que avanzar en la construcción en la diversidad de actores y voluntades.
Saludos Cordiales.

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