Patada en el culo



Lo miraba con sorpresa, ¡pobre viejo ya no le quedaban uñas!, ni bien advirtió que me había avivado de sus nervios, me dirigió una mira cómplice, estábamos en comunión, ambos con el mismo hervor en la sangre, las ansías desdibujaban los pocos rasgos de amable pulcritud que nos quedaban.

- Che pá, ¿te acordas de ese libro que me pasaste...
- “La revolución es un sueño eterno”, -sentenció sin necesitar que me explayara mas-

Ahí no mas estaban todos, apelmazados en el club “El torito”, un bochin-club de barrio que jamás tuvo apetencias de dejar de serlo. La tarima (unas cuantas mesas amontonadas con un tablón arriba), tomó para los allí presentes la majestad de la Ópera de Sydney, el Palace de la Concorde, o para los de menos mundo (la mayor parte de la concurrencia), el cine-teatro Verdi de calle Belgrano, de todos modos nadie despegaba su vista de ahí, salvo para voltearse y hacer el inequívoco y universal gesto de que su vaso de caña estaba pronto a quedar vacío.

El viejo me abrazo fuerte, creo yo que para sentirse parte de lo que en instantes ; según él; sería bisagra en el curso de mi vida. Ahora ya pasados veintipico de años estoy seguro que lo hizo por temor a que el orador fidedignamente llegue y el se desmaye del espanto, claro que jamás se lo pregunté, esto podría afectar su hidalguía y no me lo perdonaría jamás.

Ya los rumores se tornaban harto molestos, alguien había dicho que venía caminando a unas cuadras y que pronto llegaría. Y así fue.

De presencia magnánima y afable, sin aires rimbombantes espero sereno que le pasen el micrófono, se excusó por tener que usar ese aparato para dirigirse a los presentes, aduciendo que su voz no era la de antes y que la garganta se le secaba al toque. Nadie sospecho jamás que el mas grande orador de la historia, tuviese esa santa humildad.

A los cinco minutos ya me había vuelto ferviente partidario de la Santa Junta Gubernativa, no podría explicarlo mejor que mi viejo cuando decía, “es el Cicerón de la República, la voz de la democracia y encima es argentino”. Así definía él a J.J. Castelli, el mas grande, aún más grande que Moreno o Além.

El tipo no paraba de hablar, de polemizar y definir ni para tomar agua, hasta que después de hacer un interesantísimo análisis político-militar de la actualidad se produjo una pausa en su verborragia y dijo: “El tiempo es un punto, no la natural consecución de hechos causales, no algo que sea factible medir utilizando el sistema sexagesimal, no la idea dialéctica para advertir en el curso de la historia quienes son dominantes o dominados, el tiempo es la herramienta que Dios puso en manos del hombre para que valorasen su vida y temiesen el perderla, (y prosiguió). A la luz de los hechos mas evidentes, nuestro destino de gran nación se vio sentenciada a muerte por poderes invencibles, aquí gentiles amigos por mas que no lo dijéremos en público por dignidad lo sabemos, es por eso que los insto a ustedes y sus familias a no perder mas el tiempo, depongan sus ideales al invasor sino también perderán la vida.”

Yo no salía de mi consternación, la decepción mas grande de mi vida se había consumado, lo veía a Castelli como a Bruto, un vil traidor, una rata cobarde de la mas nauseabunda calaña. Mi viejo tardo en reaccionar, cuando lo hizo se acerco a mi oído y me dijo, “hijo anda para casa, enseguida voy”, llego tarde y nunca hablo sobre ese día, lo sepulto por siempre.

Según me contaron, de la calentura que tenía se subió a la tarima y saco a patadas en el culo a Castelli y a los que se pusieron de su lado, después tomó él el micrófono y habló por mas de dos horas y lo hizo de la patria grande, del sentido de la argentinidad y de las manos de pintura que le hacían falta a nuestra democracia para quedar linda de nuevo, la ovación dio fin a la tertulia y todos se fueron, pero claro nunca supe bien si esto era cierto o es un mito que los compinches de mi viejo inventaron para sacarme sonrisas cuando ando bajón.


Alejandro Iturbide (h)

2 nos acompañaron:

Anónimo dijo...

amigo venadense, si es que lees estos comentarios, queria preguntarte si tenes en tu haber algo de data de Castelli, que junto a artigas (el maximo) son los personajes historicos que mas me interesan. Algun libro o algun link, lo que sea.
saludos
pablo (compatriota venadense)

Charlie Boyle dijo...

La revolución es un sueño eterno es la novela en cuestión. Le pregunbtaré a Alejandro Irutbide padre, que tb es un gran castellista por más bibliografía

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