La Megaencuesta del 14 de agosto y las posibilidades de conformación de una masa crítica

Masa crítica: fenómeno que a partir un número determinado de adherentes adquiere una dinámica propia que le permite sostenerse y crecer por sí mismo.

Tipping point (traducido literalmente sería punto de exhortación que también se podría traducir como punto de inflexión o deriva ): es un fenómeno previamente raro que abruptamente se establece como común.

¿Cuántos a mi alrededor tienen que tomar una decisión particular para que yo actúe de la misma manera? ¿Está mi conducta particular, influenciada por el número? Si esto es así hasta qué punto y en qué condiciones?

Dice Thomas C. Schelling en “Micromotivos y macroconductas”

En ocasiones las dinámicas son recíprocas: al oír que usted toca la bocina de su automóvil, yo haré lo mismo con la mía, lo cual provocará que usted la haga sonar entonces con mayor insistencia.

Estas situaciones, en las cuales la conducta o las decisiones de la gente dependen de la conducta o de las decisiones de otros, son las que generalmente no permiten una simple suma o extrapolación de los agregados. Para hacer esa conexión por lo regular tenemos que observar el sistema de interacción que se da entre los individuos y su entorno, es decir, entre unos individuos y otros o entre los individuos y la colectividad. A veces los resultados son sorprendentes y en ocasiones no se deducen fácilmente. A veces el análisis resulta complicado y en ocasiones no produce conclusiones.

Sin embargo, aun el análisis que no arroja conclusiones puede ponernos sobre aviso para no saltar a conclusiones acerca de las intenciones individuales a partir de las observaciones de los agregados, o saltar a conclusiones acerca de la conducta de los agregados a partir de lo que sabemos o de lo que podemos deducir acerca de las intenciones individuales.

Schelling, que junto a Robert Aumann ganaron el premio novel justamente por el estudio de este tipo de comportamientos sociales, habla de sistema de interacción entre los individuos. Es justo ese “efecto red” el que predice, por ejemplo, cuantas familias negras se deben mudar a un determinado área metropolitano blanco de los EEUU de los años sesenta para provocar la emigración masiva de familias blancas de del mismo barrio.

Pero como vimos estos comportamientos agregados por la red no son inocentes, están influenciados por una tensión previa del tipo Push –Pull, a veces de adhesión- atracción otras de rechazo, que se establece con un polo que actúa desde dentro de la red y es interpretado como núcleo propositor y otro que lo hace desde fuera de la misma.

Pero no apurarse, estamos ante una sociología altamente compleja y su misma complejidad hace que a veces resulta complicado su análisis y en ocasiones sencillamente “no produce conclusiones”. Por lo que no es posible realizar una ingeniería inversa, esto es producir resultados determinados de antemano a partir de provocar tensiones y generar núcleos propositores.

Pero hay forma de acercarse a este enunciado y esa forma se basa esencialmente en utilizar dos patrones bien definidos: la descentralización y la diversidad inclusiva. Pasado en limpio, la red debe ser descentralizada y diversa pero a su vez debe tener identidad, o al menos intentar tenerla.

El sistema político argentino, hasta hace muy poco, se basó esencialmente en un sistema de partidos políticos con características de manejo interno fuertemente centralizado. Luego de la década del noventa y muy en especial luego de la crisis de 2001-2002, la política se diversificó y se descentralizó en una multiplicidad de formas y grupos de poder muy distintos los tradicionales esencialmente representados en el radicalismo y el peronismo se han debilitado muy fuertemente.

Manolo Barge, siempre hace referencia a un fenómeno que se produjo como consecuencia de lo anterior, típico de la política de los 2000: los candidatos estacionales que surgen en una elección con mucha fuerza y luego desaparecen sin pena ni gloria para la próxima. Anotamos allí a Carrió, a Lopez Murphy, a Pino Solanas y a muchos otros. En lo que me toca a mí el derrotero que he seguido por esta década, si bien me ha encontrado apoyando a diferentes fuerzas “estacionales”, mi pensamiento siempre ha sido mas o menos el mismo. Las que se corrieron mas a la derecha o a la izquierda fueron esas fuerzas basadas en una fuerte imagen mediática (sucesora de las identidades imaginadas), pero carentes totalmente de una ascendencia y experiencia territorial.

Este fenómeno lo explica muy bien Javier Brócoli y sus colegas en el libro Donde hay una necesidad, nace una organización. La necesidad de la crisis de fin de siglo replegó a la sociedad hacia lo comunitarios sin dejar, como señalan los autores, de conservar el espíritu asociativo que otrora había conformado el país que conocimos el siglo pasado. También Tönnies es inocente al proponer que el paso De la comunidad a la sociedad es automático e histórico y que no está influenciado por las condiciones de contorno, incluso de avance y retroceso como señalan los sociólogos de la UBA, sino que es un proceso natural de evolución darwiniana.

Lo que queremos señalar es que debido a todos estos cambios que han surgido en el seno de nuestra vida política de lo cotidiano y lo doméstico, pero que nos afectan como país todo, la política actual está fuertemente condicionada e imposibilitada de predecir qué es lo que va a pasar en los próximos días porque en definitiva nadie en estos tiempos está seguro de quién va a ganar o perder el 14 de agosto o en octubre.

Si el paso hacia las formas mas comunitarias, territoriales o reales de agremiación social o de voluntad popular hoy es una realidad desde la diversidad y la descentralización, faltaría averiguar cuales son las tensiones que ponen al colectivo en condiciones de producir movimientos masivos tales que lo lleven a expresarse de una forma u otra. Esa tensión está instalada y a ella se hace referencia como Criss Pasion. La masa crítica de la territorialización puede venir de la mano de querer tomar mate en la calle como hace 40 años, de los indignados, de la izquierda, o de la derecha. Nestor kirchner fue uno de los favorecidos don la bendición de una masa crítica siendo un desconocido en el 2003 que sacó un poco mas del 20%. La tensión en ese caso fue el significante vacío anti mendes que Nestor supo hegemonizar con tanta eficiencia. Será cuestión de ver quién puede imitarlo en esta oportunidad.

Está para cualquiera, los encestadores cansados de errar se resisten a arriesgar un resultado para el domingo, porque en este sistema de plays off para las próximas instancias van a quedar los que más votantes perciban como los mejores o que tengan mas chances, entonces el tamaño y la calidad de la Megaencuesta del domingo es a su vez la principal promotora de los resultado final de la de octubre. De allí solo restará la final de las finales que no admite segundos ni promociones futuras.

Demás está decir que Hermes Winner se encuentra en inmejorables condiciones de acceder a esta volcada de bandeja que pueda provocar el “Tipping point” del domingo. Si esto ocurre ya nada habrá que hacer, el movimiento habrá tomado su propia inercia.

Un dato de color, mi amigo Juan Enrique me dijo en mayo pasado (los dos apoyábamos a Giustiniani en la interna del FPCS que siempre estuvo arriba en las encestas previo a las primaras de Santa Fe) Este tipo (Binner) lo agarró de la mano a Bonfatti, un perfecto desconocido en la provincia hace cuatro meses, y lo hizo gobernador, está para cualquier cosa que se proponga. ¿Será cierto?



5 nos acompañaron:

LolaMento dijo...

Don Carlos, casi todo lo que dice Binner me gusta. Lo que hizo en su provincia tambien me dicen (y lo creo) que ha sido muy bueno.

Pero sabe, yo no lo voto. Sus idas y vueltas con las retenciones su origen ideologio/partidario me hacen pensar que puesto en Buenos Aires como presidente defeccionará y traicionara ante las presiones.

Es demasiado educadito, demasiado políticamene correcto par enfrentar lo que hay que enfrentar en buenos Aires.

¿que puede resultar de este hombre?

un Felipe Gongalez, Alfonsín o Zapatero o una nueva ALIANZA.

Por eso no voto estas personas que dicen cosas realmente agradables de escuchar

sin dioses dijo...

Lo de Binner sería el triunfo de lo agrario sobre la fabril. La fábrica de alimentos que tanto les gustaba a la generación del 80. Más que masa crítica lo veo como la vuelta a tirar manteca al techo.

Charlie Boyle dijo...

Sin dioses, muy esquemático lo suyo, demasiada simplificación, sin embargo sí es posible lo de la manteca al techo. Siempre hay un handicup para el despilfarro, de todas formas creo que no es el caso.
Bari a Ud, le digo que espere hasta el lunes

LolaMento dijo...

Como Don Carlos pienso que no es tan como usted lo dice Sin Dioses. Binner acompañó bastante al gobierno y con las retenciones osciló entre el rechazo y la aceptación si le daban la plata a Santa Fe y otras provincias (coparticipación) y alguna variante mas.

Pero... pero creo que una maniobra de pinzas del "campo" y las finanzas neoliberales lo ponen de rodillas y a su servicio. Como lo dije antes: un Zapatero, un Blair etc.

Anónimo dijo...

todo muy lindo pero veo que habla de cosas numericas (cantidades) y no pone un solo número.

Me da la impresion de que son ideas que sirven para poco mas que predecir el pasado (explicar sin haber sentido ni hablar del sesgo reflexivo)

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