Competencia `fratricial´y gobernanza global

Estoy escribiendo una novela sobre Rosolfo Walsh, es una experiencia muy personal dado que encuentro varios puntos de contacto con su biografía: ambos provenimos de  familias de ascendencia irlandesa, nuestras vidas están signadas por mujeres de personalidad fuerte, el juego y la bebida entremezclan lo cultural con lo cotidiano. Pero es en la concepción religiosa donde encuentro nuestra mayor afinidad afinidad. Copio y pego un fragmento de lo escrito:

Se me ocurre que la principal diferencia entre ambos cultos cristianos (el católico irlandés y el anglicano) es que en el católico existe el sacramento de la reconciliación, en donde un sacerdote puede perdonar los pecados en nombre de Dios a través de la confesión. Un anglicano debe hacer un examen de conciencia y autoevaluar su conducta, someterse al más estricto autocontrol, de allí que la mejor forma de no caer en pecado es no cometerlo, mantenerse puro y al margen de la tentación. Esta práctica individualista del culto es lo que le permitió a esa cultura transpolar este concepto desde lo religioso al plano de la moral. Podemos rastrear un paralelismo entre esta moral impuesta a la filosofía por Adam Smith y llegaremos a lograr un bienestar general a partir de la búsqueda del bienestar individual. En el plano de la fe se entiende que cada hombre o mujer, manteniendo un estricto camino individual apegado a la ley de divina, logra para el conjunto de hombres y mujeres un acercamiento a Dios comunitario. En el plano económico todos conocemos esta teoría.

Los irlandeses colonizados por los anglicanos aceptaron solo la porción laica de este procedimiento liberal-cristiano, por lo que rechazaban el libertinaje criollo. Irlanda se erige así en un límite territorial para la expansión de la iglesia Católica Apostólica Romana. De esta manera, el irlandés, se configura en el mas puritano de los catolicismos romanos, la dominación de Inglaterra de tantos años y la cercanía geográfica de ambas islas hace de la penetración inglesa una significativa influencia para el culto católico mas allá de sus diferencias típicas.

Con atraso leemos a Juan Urrutia Elejalde en este post sumamente novedoso: Competencia `fratricial´y gobernanza global en donde introduce el concepto de “fratricial” que suena a fratricida pero tiene que ver con una matriz fraternal. Él también hace un paralelo entre el Adam Smith de “La Riqueza de las Naciones (1776)”, con su trabajo anterior que es la base filosófica de su obra: Teoría de los Sentimientos Morales (1759). Juan indaga sobre un equivalente entre lo moral de la Teoría…  y lo económico de La riqueza …. Dice:

“Mientras esta última nos habla de las ideas hoy centrales en economía, como la determinación de los precios y la asignación de recursos en el mercado, la primera se planteó el problema realmente básico, el problema de la sociabilidad; es decir, cómo puede ser que formemos una sociedad con convenciones aceptadas por cada uno de sus miembros porque los demás las aceptan.”

[…]”Mi posición de partida es que no hay manera de defender la compatibilidad entre la competencia libre y la cohesión social sin, al mismo tiempo, reconocer que la mayor parte de la competencia se lleva a cabo en el seno de una sociedad compuesta por individuos unidos por lazos de sociabilidad que conforman una identidad”

[…] “En este juego evolutivo se experimenta con pautas de conducta alternativas hasta que, con el tiempo, se alcanza un equilibrio en el que ya nadie modifica sus pautas de conducta por mucho que se siga experimentando. Ese equilibrio puede ser asimétrico conteniendo identidades varias. Éste sería el caso de la sociedad europea, puesto que no sólo unos conducen por la derecha y otros por la izquierda, sino que, además, unos se diferencian de otros en materias más relevantes como, por ejemplo, las fuentes de las que emerge el derecho. Pero también podría darse el caso de un equilibrio simétrico. En este último caso, hablamos de una identidad única y de la correspondiente comunidad como algo fratricial.”
”Continuemos pensando que de esta forma se han configurado diversas comunidades fratriciales o identidades y planteémonos de frente el problema de la gobernanza global. Es claro que ésta podrá establecerse si a partir del contacto entre estas comunidades va surgiendo poco a poco algo que se parezca a una comunidad fratricial global. Éste es el único problema, proveniente de la Teoría de Adam Smith, que nos queda pendiente, pues si lo solucionáramos sabemos por La Riqueza que en esa única comunidad fratricial la competencia en el mercado trae consigo una cohesión social en cuya sostenibilidad se puede confiar. Pues bien, no hay manera de garantizar que del contacto entre comunidades fratriciales vaya a surgir una única identidad, sino que muy bien pueden surgir varias identidades o mantenerse las antiguas.”

Juan termina diciendo:

“El trabajo para conseguir alcanzar la gobernanza global no autoritaria está ahora finalmente claro. Consiste en seguir jugando el juego evolutivo en la esperanza de que la interacción entre todos los individuos del mundo, presumiblemente mediante el contacto entre sus comunidades fratriciales, acabe conformando convenciones universalmente reconocidas y utilizadas. Si esto llega a ocurrir, diremos que la competencia entre pautas de conducta de diferentes comunidades identitarias ha llevado a una asignación de las mismas que hace que nadie quiera utilizar otras. Naturalmente que en este contexto la espontánea gestión de las cosas a través de la competencia en el mercado constituye el principio-guía de la gobernanza global que buscábamos. La clave de la gobernanza global es pues la competencia fratricial.”

Recordemos esta definición previa que compartimos en El siglo de la Fraternidad:

 "Fraternidad es el emergente que surge a partir de una matriz que posibilita que dos o más agentes ganen reconocimiento y confianza recíproca mediante la interacción comunicativa sustentable en el tiempo, y a partir de donde se podrán relacionar con el medio de una determinada forma, que será la que en definitiva establecerá su identidad compleja” .

Se podría ajustar perfectamente a las solicitudes de Juan sin embargo hacia final del libro damos esta última definición:

“Fraternidad es la forma fractal emergente que surge a partir de que dos o más agentes logran un diseño de red tal que les facilite un acceso universal a los flujos materiales e informacionales que la atraviesan y sostienen, lo que le terminará confiriendo una identidad compleja, ya que en la búsqueda de ese diseño, los agentes ganan reconocimiento y confianza unos con otros”.

La diferencia básica entre ambas es que mientras en la primera los agentes ganan reconocimiento y confianza recíproca mediante una interacción comunicativa sustentable en el tiempo, que se supone que está dada por ellos desde dentro de la red, en la segunda se hace jugar al medio como el condicionante de esa organización. Aquí la fraternidad se da como consecuencia de haber adquirido una diseño de red tal que es el que mejor facilita el intercambio con el exterior y no como una organización dada por capricho desde adentro. A partir de saber que de cada necesidad surge una organización, entendemos que esa organización podrá ser fraternal en la medida que posibilite la sustentabilidad del intercambio con el medio a lo largo de su historia. En otra palabras que el medio cuenta, y que es lo que en definitiva lo único que cuenta

Entonces a ese conjunto de matrices fraternales o “fratices” las tenemos que concebir en un medio que las pueda hacer posible, no solo a cada una de ellas sino al conjunto ecológico de todas ellas interactuando.

Al razonamiento de Juan le falta eso, el planteo de Vega Redondo ya que los enlaces existentes están condicionados a la volatilidad (la inestabilidad del medio en donde funciona la red), entendida como un decaimiento aleatorio. Por lo tanto, la acumulación en la creación de redes puede ser vista como una situación de compromiso entre búsqueda del bienestar individual y las condiciones cambiantes del entorno.

Para terminar, considerando el efecto mariposa, la única solución global solicitada para que un conjunto de fratrices puedan convivir globalmente es la ecológica. No concibiendo al planeta tierra como infinito,sino considerándolo con recursos finitos capaces de satisfacer una cantidad finita de necesidades, por ende de organizaciones.

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