El siglo de la fraternidad 7-El nacimiento de la Fraternidad – Segunda parte

Lo bueno (malo) de las definiciones es que recién se puede tener una constatación fehaciente de lo que se entiende a partir de ella y si esto es lo que se quería significar cuando lo formuló, solo cuando uno las hecha a rodar. Que pasa cuando esto no ocurre, bueno, algo anda mal. Si lo que pretendíamos “definir” queda oculto, de nada sirve la definición, esto se devela a parir de la crítica que en definitiva es la que va a universalizar los resultados y será la que le conferirá “legitimidad” finalmente.

Dentro de este marco se podría convenir que cuanto mayor resiliencia tenga una definición ante la crítica, mejor será su sostenibilidad en el tiempo, o de otro modo, a medida que se va estabilizando y afianzando el concepto que uno quiere definir mayor será su perseverancia al paso del tiempo.

En De revolutionibus orbium argentum dábamos una primera definición de fraternidad, y lo hacíamos de esta manera:

“Fraternidad es el emergente que surge a partir de que dos o más elementos primitivos ganan reconocimiento y confianza mutua mediante una interacción comunicativa sustentable en el tiempo y que los constituye en identidades complejas.”

Considerando un concepto de Fraternidad así definido, quiere decir que si se logra concebir un tipo de comunidad primitiva que le sirva de base a todas las otras relaciones humanas, tendremos un salto de emergencia desde los "componentes singulares" hasta los "componentes en relación" a lo que podríamos denominar como “lo social”.

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Del diccionario de la Real academia de la lengua española se puede obtener la trazabilidad el termino Fraterninad a través de sus cinco diferentes definiciones que se sucederán a lo largo de la historia de los últimos trescientos años.

En 1992, la actual, dice: Fraternidad:

    • Amistad o afecto entre hermanos o entre los que se tratan como tales.”

Sin embargo si vemos ediciones más antiguas (1852 -1989) esta definición era la siguiente:

    • Unión y buena correspondencia entre hermanos o entre los que se tratan como tales”.

En 1869 aparece el verbo fraternizar como: unirse y tratarse como hermanos
Si seguimos yendo para atrás, desde 1791 y hasta 1843 encontramos este otro significado:

    • La unión y buena correspondencia que debe haber entre los hermanos”.

No existe el verbo fraternizar.

En 1780., contemporánea con la Revolución Francesa, reza lo siguiente:

    • La hermandad y unión amorosa que debe haber entre los hermanos”.

Sin embargo en la edición de 1732 vemos esta:

    • La hermandad y unión amorfa que debe haber entre los hermanos. Esto tomado del Latín fraternitas.”

En esta última definición de Fraternidad pero primera en orden cronológico encontramos que un lapso de cincuenta años recorre un trayecto que va desde la “unión amorfa” a la “unión amorosapara luego devenir en unión bien correspondida, para llegar hasta nuestros días como amistad o afecto entre hermanos o quienes se tratan como tales. En ese primer período salta desde lo amorfo a lo amoroso, como una aproximación hacia el romanticismo que le habrá de suceder. Pero desde entonces, hace casi trescientos años, recorre el derrotero desde lo amorfo inanimado hasta el sentimiento profundamente humano de la amistad y el afecto. Mientras lo hace se convierte en acción cuando se verbaliza. Una cosa amorfa no podía predicar nada, luego, a partir de las revoluciones fraternales el término se hace sujeto.

Y es curioso ver cómo los principales cambios en la definición se dan fundamentalmente con las dos grandes revoluciones fraternales francesas: la de fines del siglo XVIII y la de mediados del XIX. Estas revoluciones no solo resignificaron el término sino que lo hicieron acción.

Durante la primera mitad del siglo XIX el concepto ostentaba una gran connotación moral ya que resalta las calificaciones valorativas del tipo de unión que supuestamente “debe haber entre los hermanos”, mientras que en el diccionario de 1852 unos pocos años después de la revolución del 1848, nos encontramos con la definición que llega prácticamente hasta nuestros días. Esta se mantiene en esencia, pero para hacerlo tendrá que desprenderse de “lo que debía ser” para sencillamente “ser”. Deja de alguna forma el romanticismo de los jacobinos. “La unión y buena correspondencia que debe haber entre los hermanos” que encontramos en las definiciones que van desde 1791 hasta la del 1843 es una declaración puramente idealista y romántica. Es una moral de convivencia, una voluntad típicamente humana de actuar de una determinada manera. Es el comportamiento ético deseado que se desprende del que debe haber”.

Por 1789 estalla la Revolución francesa y en 1790 el diputado Robespierre acuña las divisas de Libertad, Igualdad, Fraternidad cuando pide para los desposeídos la incorporación a la Guardia Nacional. Esta fue la primer revolución fraternal, la última fue en 1848. A partir de allí “la fraternidad, pues, o la apariencia de ella ingenuamente pretendida por el gobierno provisional salidos de revolución de febrero (1848), se había acabado” sentencia Antoni Domènech[i]

Recordemos que a 1848 se le atribuye el inicio una serie de revoluciones proletarias a lo largo de toda Europa que se dieron por llamar la “Primavera de los Pueblos” y a partir de las cuales se deja de lado definitivamente el estandarte de la fraternidad como divisa revolucionaria. También en febrero de ese año se publica el Manifiesto Comunista escrito por Karl Marx y Friedrich Engels en donde se delinean las bases del materialismo dialéctico heredero del materialismo histórico.

Para Domènech en su libro “El eclipse de la fraternidad, una revisión republicana sobre la tradición socialista”, la pequeña propiedad privada, que se había puesto fuertemente en juego en ese ciclo de las primeras revoluciones, no ponía en cuestión

“el valor intrínseco de la Fraternidad pero sí su eficiencia como consigna programática. La divisa de la fraternidad fue en general considerada a partir de entonces (1948) por los socialistas políticos como un lábaro confundente (emblema de confusión), omnubilador del problema de base de la propiedad”.

Para Doménech se corre el foco de lo que se venía discutiendo políticamente: la igualdad entre los pares propuesta por la fraternidad se deja de lado al ponerse en disputa la propiedad privada como eje de la política. En realidad los pares dejaron de ser pares a partir de allí.

Ya en la edición del 1852, con posterioridad a la “La Primavera de los Pueblos” y en coincidencia con su ocaso, como se señaló, la definición pierde su romanticismo y se vuelve totalmente terrenal: “Unión y buena correspondencia entre hermanos o entre los que se tratan como tales”, la unión y la buena correspondencia ya no forman parte de un deseo o de un ideal, de algo fantaseado e idealizado para la República. El otrora mandato imperativo de la Fraternidad es reemplazado por una acción voluntaria a la que se podía adherir o no.

El fracaso de la Revolución de 1848 en toda Europa, y en los demócratas “sociales” y los socialistas “fraternales” de la Segunda república francesa, conllevó también el final de la fraternidad, como divisa políticamente usadera (trillada).”

Los idearios fraternales luego de la revolución de 1792, si bien se habían combatido, nunca se habían depuesto, en 1948 este ideal vuelve a florecer. Pero advierte Alexis de Toqueville que una sociedad sin patrones, esclavos con una loi de famille abolida, “sin trabajadores sometidos a los caprichos absolutistas” la fraternidad era incompatible con la libertad política, es decir con la República puramente política y no social. Por eso fracasa en ese último intento por reflorecer. El éxito de la burguesía por preservar la propiedad privada y el advenimiento del marxismo a disputársela es la causa fundamental que el concepto de fraternidad sea puesto de lado definitivamente. En definitiva lo que acaba con ella es la guerra materialista que pretendía combatir. Es fundamental esta distinción que hace Toqueville entre lo político y lo social

El pragmatismo que se instaura con el industrialismo no da cabida a la Fraternidad ya que ésta descarna sus contradicciones. Contradicción que consistía básicamente en que mientras las grandes potencias se peleaban por sus libertades o por sus igualdades, el hemisferio sur era postergado en la miseria. Luego de la caída del Muro de Berlín la lógica del conflicto este- oeste no tenía sentido. La tensión que producía la lucha se había relajado y es en ese momento donde reflorece la diversidad. Se hacen visibles los actores que habían sido sistemáticamente postergados por la primacía de la lucha Liberalismo – Comunismo. Con la diversidad reaparece la Fraternidad.

Ahora veamos el término hermandad. Apelando al mismo diccionario vemos que hoy lo define como: (De hermano).

  1. f. Relación de parentesco que hay entre hermanos.
  2. f. Amistad íntima, unión de voluntades.
  3. f. Correspondencia que guardan varias cosas entre sí.
  4. f. Cofradía o congregación de devotos.
  5. f. Privilegio que a una o varias personas concede una comunidad religiosa para hacerlas por este medio participantes de ciertas gracias y privilegios.
  6. f. ant. Liga, alianza o confederación entre varias personas.
  7. f. ant. Gente aliada y confederada.
  8. f. ant. sociedad ( agrupación de personas para determinado fin).

Si nos fijamos con detenimiento veremos que solo en la definición nº3 la correspondencia no es entre seres humanos, es entre cosas, en todas las otras se refiere a la correspondencia entre personas.

Sin embargo esto nos lleva a distinguir a la Fraternidad como algo propio de los seres humanos o más precisamente, propio del comportamiento de los seres humanos, porque sollo ellos pueden ser “hermanos o comportarse como tales”. Esto deja fuera del término a los tornillos y las tuercas, a los engranajes, y a las coronas y los piñones. Todos ellos se pueden hermanar pero no se pueden “fraternar”. De hecho no existe un verbo fraternar sino uno parecido que es fraternizar. Este aparece a mediados del siglo XVIII y significa “unirse y tratarse como hermanos”. El “se” hace la diferencia, no solo habla de que esa unión es intrínseca y autogenerada, sino que hay “voluntad de unirse” para “actuar como” hermanos. Un tornillo no tiene voluntad de hermanarse con una tuerca, se los hermana desde afuera.

Todo esto viene a otra crítica que nos hacía Aulo cuando nos advertía que si no nos estábamos olvidando de la fraternidad en nuestro intento por definirla. Pues bien, en algún sentido sí, lo fraternal es un emergente propio de los sistemas sociales humanos. Por lo que nuestra primer definición no debería ser tan abarcativa debía restringirse solo al dominio de lo humano. A una máquina, que posee piezas hermanadas, no le es propio todo lo que se diga sobre fraternidad, ya que esta aparece con la emergencia de los sistemas vivos con capacidad de amistad, unión, amor o afecto voluntario, propios de los humanos o de algunos animales superiores.

En tren de aclarar los términos en nuestra primer definición usábamos el términos “elementos” que ya no es más aplicable a una definición de fraternidad, es por eso que usaremos el vocablo utilizado por Juan Urrutia, “agente”, que se define como: el Que obra o tiene virtud de obrar.

Reformulamos esta primera definición para quedar en su segunda expresión de la siguiente forma:

"fraternidad es el emergente que surge a partir de que dos o más agentes ganan reconocimiento y confianza recíproca mediante una interacción comunicativa sustentable en el tiempo y que los constituye en identidades complejas.”

El término Fraternidad en los últimos doscientos años ha pasado de ser “La unión y buena correspondencia que debe haber entre los hermanos” a “Unión y buena correspondencia entre hermanos o entre los que se tratan como tales”.

Lo que “debía haber” entre hermanos “para la unión y buena correspondencia” hace doscientos años atrás, que es un ideal, un pricipio moral, hoy se descategoriza y se toma como un hecho fáctico.

Este recorrido necesario nos sirvió para refrendar nuestra definición pretendida con lo que históricamente significó el término en nuestra lengua castellana en los últimos trescientos años.

Fuera de la mitad de la primera mitad del siglo XIX la Fraternidad nunca ha tenido una connotación idealista, salvo el hecho que señala Juan Urrutia que Fraternidad nunca ha funcionado sola, aislada de otros términos, sino que lo ha hecho como un sistema de representación asociada con otros como “Libertad e Igualdad” o los que él propone como “Identidad y Rebeldía” o como lo hace en su último paper que la asocia a "Comunidad y a Redes" para hablar de sostenibilidad.

Estos nuevos conceptos giran todos en base a dos ejes: la articulación de las interacciones humanas (la topología del vínculo) y la sostenibilidad en el tiempo de esas interacciones (su dinámica). También asignan a la Fraternidad, dentro de estos sistemas de representación, el poder aglutinante primario que establece la “correspondencia” entre agentes.

Pero donde se agazapa la fraternidad durante 150 años. ¿Pasa inadvertida dentro de las estructuras de la masonería? ¿Se esconde dentro de las religiones o de algunas etnias como la de los negros de Estados Unidos? ¿O es algo inherente a las sociedades que vuelve en base a su resiliencia como nos dice Juan Urrutia? ¿Por qué entonces volvería a cambiar recientemente en 1992?

Tenemos una explicación para eso. Nos llama la atención el desmerecimiento y casi desprecio que se hace del término durante todo el siglo XX, es más, a nadie le importa hoy hablar de Fraternidad. La explicación que uno encuentra frecuentemente es similar a la que esgrime Doménech, se la considera algo impracticable y a partir de allí se la degrada de categoría y a sus defensores se los tilda de idealistas o naivfs, cuando el término tiene toda otra connotación como surge a partir de los estudios sobre cooperación que se están haciendo en estos últimos años. De lo que deducimos que: para que la Real Academia haya cambiado una definición que había permanecido inmutable por casi ciento cincuenta años, solo lo puede haber hecho en base a fuertes presiones provenientes de sectores que pretendían de apropiarse del término ya que tal como estaba formulado entraba en contradicciones con la praxis de lo fraternal.

Como los icebergs que tienen una parte visible (real) y otra sumergida (imaginaria), la Fraternidad posee una complejidad con sus dos dimensiones: una real perceptible y otra deseada, imaginada. Si durante ciento cincuenta años se mantuvo eclipsada, la posmodernidad se está esmerando en hacerla resurgir.

Recuerda Augusto de Franco referente a la necesidad de una re Alfabetización Democrática, pensada en términos de lo que él llama “democracia en sentido fuerte de la palabra”, que:

“esa idea se me ocurrió ahora, diez años después de leer los escritos de Fritjof Capra sobre la necesidad de una “Alfabetización Ecológica”. Su interés es darle una posibilidad a la democracia dentro de la sustentibilidad y con su dimensión pragmática sola (la democracia en su sentido débil) no bastaba para la humanidad. Por eso para él Democracia es también un ideal, hacia el que se debe tender sin olvidarse de su dimensión real.”

Para de Franco en el concepto de Democracia también opera el concepto de la complejidad al considerarla con una dimensión real y otra ideal que se corresponderían en paralelo con nuestro concepto de identidad compleja de la fraternidad. Para unir estos dos conceptos habría que remontarse al concepto de fraternidad que según Domenech imperaba durante los primeros períodos en que se establecía la democracia. Según Domenech: …

Por entonces Democracia, era tradicionalmente el gobierno de lo pobres ya libres, era la pretensión de universalizar la libertad republicana, de lograr una sociedad civil en que todos fueran plena y recíprocamente libres, iguales en el viejo sentido republicano de la palabra. `Democracia era, pues, `Fraternidad y `Fraternidad era `Democracia.”

Dicho esto, estudiamos dos perspectivas de análisis para determinar las posibilidades de aportación del término para el estudio de la formación las comunidades.

La primera la aporta Aulo desde el interesante concepto de Zubiri de habitud que le da una dimensionalidad espacial al término, el desde donde. La segunda se formula a partir de la definición de los sistemas sociales de Luhmann y las categorías de Maturana, como lo que emerge como diferencia entre el sistema y el entorno. En esta última interpretación tratamos de establecer una continuidad entre los sistemas sociales primitivos,(de los animales, por ejemplo) hasta los sistemas humanos mas complejos.
No hay una gran diferencia, simplemente que Zubiri parte y llega desde lo humano y nosotros somos mas ambiciosos queremos explicar los comportamientos macro a partir de las interacciones micro, (en la medida de lo posible).

Vamos a formular una nueva hipótesis: La fraternidad como protosistema humano, como protocomunidad humana, como protosociedad humana. Fraternidad como esencia misma de la democracia en el sentido fuerte de la palabra. Y en esto creemos que tenemos un consenso amplio en considerarla así.

Si esto fuera efectivamente así, debería haber en la evolución de lo puramnete humano un antes de la constitución de la Fraternidad y otra después; la fraternidad en este caso es la que inaugura la esfera de “lo humano”. Antes de la humanidad puede haber habido hermandad, pero no Fraternidad, como pudo haber sistemas sociales, pero no humanos. Entonces la fraternidad también se yergue como divisoria de aguas o punto de disrupción entre lo humano y lo “salvaje”. Es justamente esa dimensión de lo ideal en su concepto lo que la instituye como compleja y lo que hace la diferencia.

Llegamos a un punto interesante, si todo esto es así, a partir de una discontinuidad en nuestro sistema complejo que llamamos “vida”, surge una nueva emergencia autopoiética marcada por:

  • Las coherencias estructurales de las uniones y correspondencias entre los agentes entre sí que los definen como sistema distinguido.
  • Las coherencias estructurales de lo que surge como medio y en su distinción con el sistema, y
  • Las dinámicas de las relaciones entre el sistema y el medio.

Conformando así un conjunto autoreferencial

Tanto la habitud como la fraternidad estarían definidas por los dos primeros puntos. Hay que aclarar que todo esto se da al mismo tiempo una vez iniciado el proceso de emergencia.
Establecidos los mecanismos productores de la emergencia, (el sistema humano) lo emergente deberá conservarse en el tiempo, deberá ser sostenible en el tiempo, por dos motivos, el primero será conservar la identidad que surge de esas interacciones primarias de los agentes que lo constituyeron en sistema, luego posibilitará que esa identidad evolucione en el tiempo sin desnaturalizarse.

[i] en su libro “El eclipse de la fraternidad, una revisión republicana sobre la tradición socialista”,

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