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Democracia y República I

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Hay un proceso sistémico social que se podría enunciar de esta manera:

Cada vez que se genera un espacio público surge la necesidad de organizarlo, lo que desencadena un movimiento hacia la democracia; por el contrario cada vez que se restringen estos espacios en función de la apropiación privada, lo que se produce es el efecto contrario, nos apartamos de ella, viramos hacia la autocracia.

La secuencia sería:

Apertura del espacio => ocupación del espacio => coordinación => organización en el espacio.

Desorganización en el espacio => descoordinación de los agentes => individuación => desafiliación => achicamientio del espacio.

  • La apertura de los espacios se hace en función de alguna necesidad de la escalera de Maslow.
  • La ocupación se hace en base a la accesibilidad del mismo. Accesibilidad física, jurídica, moral, riqueza, etc.
  • La coordinación entre los agentes se da en dos planos en el de las emociones y en el del lenguaje, a mayor coordinación mayor identidad.
  • La organización entonces dependerá de la variable tiempo, que posibilita la coordinación, y de de la variable volatilidad del entorno que la pone en crisis y la descoordina. A mayor coordinación mayor estabilidad del espacio-tiempo, por el contrario, a mayor descoordinación mayor necesidad de desertar, de explorar nuevos rumbos.

Este proceso es naturalmente expansivo y recursivo en la medida que significan y se resignifican los espacios. Esto da como resultado que los seres humanos estemos en una permanente búsqueda de con quiénes coordinarnos (relación de vínculo) para solventar las pérdidas de vínculo por desafiliación. Del equilibrio de esa dinámica es que emerge lo social.

La conversación

Como citábamos en este post a Humberto Maturana cuando definía la conversación así:

“Yo llamo entrelazamiento del lenguajear y del emocionar al conversar (palabra que viene del latín “con” que quiere decir “junto con” y “versare”, que quiere decir”dar vueltas alrededor de una cosa”, es decir ir juntos, rondar en compañía). […] ¿Qué es la ingeniería sino una red de conversaciones? En la ingeniería uno construye puentes y ¿Que es un puente? Una red de conversaciones, estudien ustedes la construcción de un puente y verán que el puente surge solo y exclusivamente en un ámbito de coordinación de coordinaciones conductuales y de emociones. […] Todo vivir humano se da en redes de conversaciones.”


En una red de humana, en consecuencia, es natural tender vínculos y establecer nexos y conversaciones con otros seres humanos, coordinaciones en el tiempo y en el espacio, donde se reconoce al otro que surge como otro en las condiciones de seguridad que da la confianza en ese otro. Toda red humana surge en definitiva de la fraternidad entre pares, es la fraternidad que surge como frontera de lo humano

El amor como garante de lo humano

“¿Qué es el amor en el dominio conductual? Es la emoción más simple de todas, es el dominio de las conductas en las cuales el otro surge como legítimo otro en condiciones seguras (fraternidad). No es una virtud, no necesita mayor entendimiento, son las condiciones en las cuales el otro surge como legítimo otro, en combinación con uno.”

El amor es la más simple de las coordinaciones. Cuando un niño o una niña nacen empiezan a configurar su espacio relacional con lo que está a su alrededor cercano, y lo que lo rodea es el calor y el alimento que su madre le dispensa generosamente y él acepta con naturalidad. Ese primer vínculo le ensañará lo que es el placer amoroso, el erotismo y es que lo pautará en las futuras relaciones que teja en su vida. A medida que el niño o la niña crecen, amplían su espacio relacional y en la medida que lo hacen se van sociabilizando, van estableciendo otros vínculos. La red que van tejiendo abre el espacio y a la vez que lo hace se vincula, o puesto de otra manera, al vincularse tejen la red que len abrirá el espacio. Los configura. Configura el espacio y el entorno los configura a ellos, en un continuo ida y vuelta.
¿Y con qué nos encontramos a medida que vamos llevando a cabo ese proceso de sociabilización? Que a la vez que abrimos el espacio éste se deberá compartir con otros, cada vez con más y más otros.

Distinguimos dos dimensiones espacio-temporal en este proceso una arcaico, en donde las interrelaciones no son mediadas, son fraternales entre pares y otro social donde empiezan a funcionar los postulados de Noelle Neumann, el espacio público.
Ya nos ocupábamos de estos temas en el capítulo 10 de nuestro libro De Revolutionibus Orbium Argetum “Las posibilidades de la república” cuando definíamos el movimiento de los lazos sociales en base a los postulados de la autora.

  1. - Existe en la red una amenaza permanente de cese del flujo de la información que enlaza a los agentes unos con otros, la posibilidad latente del cese de la comunicación.
  2. - Cada agente recibe un nivel de flujo de información (straming) que percibe como normal, la disminución o perdida de ese flujo es interpretado como un miedo a quedar incomunicado, aislado, fuera del juego. El aislamiento es el lugar por donde no circula información.
  3. - El temor a la incomunicación hace que cada agente vigile permanentemente la integridad de sus vínculos corroborando sus enlaces. Constata que por ellos circule información enviando mensajes y esperando respuestas.
  4. - El resultado de esa evaluación le da una autorreferencia sobre donde está ubicado dentro de la topología de su red y de acuerdo a ella se va reposicionando.
  5. - Los distintos reposicionamientos en el tiempo configuran un Equilibrio de Nash que le confieren estabilidad como conjunto mientras que en su interior se operan continuos cambios. Es la homeostasis.

El surgimiento del espacio público

“¿Qué es la cosa pública? Aquello que está allí y es accesible a cualquier ciudadano, para mirarlo, para condenarlo, para reflexionar sobre él y para actuar”.

Todo lo que existe en un espacio público constituye “la cosa pública” la Res pública, es todo aquello que tenemos que compartir con los otros. Otros que se comienzan a configurar a medida que se va ampliando el nuevo y complejo espacio público.

“La monarquía niega la cosa pública. El monarca se apropia de aquello que en la actualidad denominamos la cosa pública. Cuando Luis XIV dice: ¡El Estado soy Yo! Está condensando magistralmente precisamente eso: ¡No hay cosa pública todo me pertenece a mí!”

Esta es la razón del nacimiento de la república moderna con la Revolución Francesa, reapropiarse de lo que los ciudadanos consideraban de todos, de lo que habían sido privados pero que siempre había estado allí, inclusive del propio del cobijo, del sustento, del espacio y hasta de la propia vida.

“Cuando aparece la cosa pública los temas de la comunidad aparecen como temas accesibles a la conversación, a la mirada, al escrutinio, a la opinión, a la acción de todo ciudadano.”

La conversación requiere de una coordinación de los temas que hacen a lo público, constituye una opinión pública y un consecuente ordenamiento espaciotemporal de lo público como sostiene Noelle Neumann.

“Acabada la monarquía e instaurado lo público se vive la democracia, surge como un espacio de conversaciones, decisiones y acciones sobre los negocios de todos los ciudadanos. De modo que lo que constituyó a la democracia, de hecho, fue el espacio público, fue la cosa pública, accesible a todos los ciudadanos, para mirar, reflexionar, opinar y para actuar.”


Si hay un ágora, habrá una concurrencia a un lugar común donde se inicia la conversación sobre precios de mercado y otras cuestiones que hacen a la libre disponibilidad y a la administración de los recursos y cuestiones públicos (notar que no decimos recursos escasos, sino públicos).
Si hay un café, habrá un lugar de encuentro de las personas y de las ideas, surgirá también la conversación y el consecuente orden emergente de las coordinaciones que surjan de las diferentes conversaciones. Esa conversación es solo posible porque ha sido aprehendida en la infancia en ese primer espacio arcaico donde verdaderamente era posible la relación entre pares La Fraternidad
A la organización mantenida en el tiempo, así constituida, la llamamos Democracia, al nuevo espacio público que da origen a esa forma de organización lo llamamos República. Es una configuración compleja, caras de una misma moneda, con un componente temporal que posibilitará la coordinación y otro espacial donde se podrá identificar y diferenciar lo público de lo no público.

“La democracia está en una convivencia en la cual todos los ciudadanos tienen acceso a la cosa pública y la cosa pública son los temas que interesan a todos los ciudadanos como coparticipantes de una convivencia en una comunidad.”

Maturana con este concepto hace un ida y vuelta entre República y Democracia, una permite la otra, son dos cosas distintas que muchas veces se confunden.

Apertura, ocupación, coordinación, organización. Esa es la lógica de funcionamiento

De esta forma lo público emerge como una diferencia con lo otro, con lo de otros, con lo apropiado, en definitiva con el entorno. Es un concepto de lo público como complejo espacio-temporal. Hay República en la medida que haya cosa pública y una organización que mantenga ese tipo de interacción entre lo pública y con lo público. Hay república cuando identificamos una organización de lo público, cuando de la interacción entre los actores surge una identidad de lo público y lo seguirá siendo en la medida que esa identidad sea respetadas por todos. Si así no sucede, se iniciará un proceso de individuación que terminará con la desafiliación y la deserción en favor de lo individual, de lo otro y en contra de lo común. Queda claro entonces que la Democracia no tiene nada que ver con el sistema e votación ni con las mayorías- minorías. Tampoco la República tiene que ver con las instituciones de la democracia o la división de poderes.

¿Por qué es posible la democracia y por qué es necesaria la república? Como dice Maturana: para recrear esa conducta emocional amorosa de convivencia tan placentera que aprendimos en aquellos primeros tiempos-espacios arcaicos del hogar de nuestra niñez.
¿Por qué son necesarias ambas? Porque es la única forma de reconciliarnos con lo erótico, tan desplazado por las guerras, la competencia, el canibalismo, el instinto de supervivencia que heredamos de lo tanático.

Porque debemos cambiar la guerra por el amor.

Extruso de un arista

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ARI quiere decir AFIRMACIÓN PARA UNA REPÚBLICA IGUALITARIA y no Alternativa por una república de iguales. Cabe la aclaración, aunque sea estúpida, para poner blanco sobre negro sobre algunas cuestiones relativas a la construcción política desde los espacios conocidos como “progresismo blanco”.
Afirmar una Res pública igualitaria quiere decir afirmar las construcciones igualitarias, entre pares y no entre iguales, que sean capaces de entender, sostener e involucrarse con la cosa pública, con las propiedades comunes. Afirmar lo público o lo común entre pares quiere decir construir colectivos que sean capaces hacer sustentable el vivir en comunidad.

Hay dos formas de construir estos colectivos en la política argentina actual:
-a partir de proyectos comunes
-a partir de electores.
El caso ideal se da cuando tenemos un proyecto encarnado en un buen elector. En este caso el elector potencia el proyecto y el proyecto se potencia con el elector. Podemos tener un buen candidato pero no tener proyecto o tener proyecto y no tener un buen elector, que es poco pero nunca va a ser menos que carecer de ambos.
Los proyectos colectivos deben ser enarbolarlo por un buen elector para mostrarlo, para discutirlo y para ejecutarlo. Sin visibilidad política el proyecto corre serios riesgos de pasar al olvido. Por otro lado si el elector se olvida del proyecto colectivo y “se corta solo” carece de legitimidad y es en ese momento en que se pone en crisis lo colectivo.
Este equilibrio entre proyecto y proyect leader debe correr por el fino hilo de la pertenencia.

Hay dos formas en que puede tener lugar un proceso de individuación: una es la individuación por la multipertenencia, esto es que un mismo miembro del colectivo puede pertenecer a otros colectivos sin que por ello, ni él ni el grupo pierdan identidad. Por ejemplo puedo ser padre de familia e hincha de Boca, lo que no puedo ser es hincha de Boca y a su vez ser hincha de River. Ninguna de las identidades Boca o Rives permite la multipertenencia a clubes pares, si puedo ser hincha de boca y de Rivadavia de Venado Tuerto ya que estas identidades, aunque puedan enfrentarse no son mutuamente excluyente.
La otra forma de individuación es la de desafiliación a los proyectos colectivos, el verdadero “costarse solo”. En este caso el proyecto individual no tiene que ver con multis o singular pertenencia, mas bien tiene que ver con lo que Robert Castell basado en Ulrico Beck llama desafiliación.
De esta última fórmula de individuación no se sale muy fácil. La cultura de los noventas legitimó este proceso de desafiliación cuando puso en crisis construcciones colectivas como las de seguridad social, el estado y sobre todo las de relación laboral.

Volviendo al ARI, no es casual que éste surja cuando se pedía “Que se vayan todos”. Muchos de los que pertenecíamos a los partidos tradicionales vimos en una construcción como ésta la posibilidad de la recuperación de algún espacio capaz de reAfirmar la República y traer algo de Igualitarismo a la gran disparidad reinante entre los habitantes de nuestro querido país.
Pero al hacerlo cometimos el error que pretendíamos combatir: nos individualizamos de los colectivos a los que pertenecíamos para formar uno nuevo y supuestamente superador.
La identidad sustantiva de ese espacio era el Contrato Moral, re afiliarse en base a las consignas de no mentir, no robar, no legislar contra el pueblo, la distribución del ingreso y algún otro proyecto mas.
Siempre me pregunté si el Contrato Moral constituía una propuesta en sí, se me decía que sí, pero nunca llegué a comprender cabalmente que quería decir políticamente esto.
Hice esfuerzos por averiguarlo, hasta me compre un libro donde se recopilaban discursos sobre el contrato moral y donde encontré el muy esclarecedor de Diana Maffía. Nunca llegue a entender cabalmente la propuesta, lo que pude corroborar facticamente con las elecciones del 2005 que a muy pocos esto le importaba.

Hoy a casi seis años de aquellos primeros discursos y liberado de muchos prejuicios puedo comprender a la distancia, lo que por entonces no llegaba a racionalizar.
La pregunta es si el “no mentir, no robar, no legislar contra el pueblo” constituyen en si mismo una propuesta o no. Y la respuesta es NO. Si de reafirmar colectivamente la res pública se trataba, lejos estaban estas consignas de lograrlo, ya que el robar, el mentir, y el legislar contra el pueblo son todas conductas individuales que constituyen lo que se conoce como moral.
La moral de un pueblo no es la suma de las morales de los individuos, es una identidad compleja que emerge del pueblo. De nada sirve que no mienta, no mate o no robe yo si todos a mi alrededor lo hacen. Además que es robar cuando se pasa hambre, que es mentir cuando se está defendiendo la vida, son conceptos universales a los que raramente convergen las individualidades. Las apreciaciones que tenemos sobre los mismos son siempre muy particulares.

Sostener el proyecto colectivo es sostener lo colectivo más allá de las individualidades y de las conducciones. De nada sirven en la Afirmación de la República Igualitaria las individualidades. Solo pueden aportar algo cuando se las analiza desde la diversidad como un aporte a la creatividad. Pero en este último caso nunca en contra de la pertenencia.
Afirmar la república quiere decir construir y afirmar los colectivos, afiliar, construir consensos, nunca trabajar en función de la desafiliación. El afianzamiento de la república nunca se ha llevado bien con los individualismos.
Los procesos de institucionalización y representatividad son los únicos garantes de la legitimación de la república, por eso identidad y colectivo deben crecer juntos para poder plasmarse en propuesta y proyect manager.
Hoy podemos apreciar algunos procesos de construcción colectiva, bien planteado desde lo macro pero que al mirarlos mas microscópicamente vemos que repiten la mismas mezquindades que nos llevaron a custionarlos.
Está en nosotros la responsabilidad de tragarnos algunos sapos, de no traicionar, de limar las apetencias personales, los egoísmos, las mezquindades pero sobre todo la responsabilidad de volvernos mas amigables, no ser tan soberbios.
El resto viene por añadidura. Si trabajamos afirmando la república entre pares seguramente seremos mejor gente que los que somos ahora, seguramente que seremos mas morales, menos ladrones menos mentirosos. Esto por una cuestión de supervivencia.
Pero para eso hace falta aprender a hacerlo.
El dibujo se lo afane a Poly

La República Burlada

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En el post Cristo Burlado presentábamos la versión holandesa de la pintura del pintor Hieronymus BOSCH. Nadie siquiera se atrevió a descifrar los personajes.
Para que les resulte mas fácil hicimos una versión crioulla pero pusimos como primera figura a La República.
Pero como creemos que es muyyyy difícil descubrir cuales son los burladores, se los vamos a decir nosotros al menos tres de ellos, ustedes esta vez deben decir a quién pertenece cada tentación
La primera sin mucho esfuerzo advertimos a una que es “la codicia”, que le dice a La República “Sígueme, Shrepública Ió no te voy a defraudar como estos otros” Si vienes conmigo podrás viajar a Japón en una hora y media hermanita. ¿Cuál es?
La segunda y haciendo oposición a la anteriror es “la lujuria”, que le dice “¡Losh argentinosh, no tenemos problemash Repu, ushted ha De Vido confiar en nosotros por eso todo va eshtar bién!” – ¿La tienen?
La tercera y última tentación es “la envidia” que está callada, en silencio, mirando a lo lejos, dormida, soñando con el sueño de los justos. Los Agustines P Justos. Para adivinar esta deben entrar en meditación y volar alto, en helicóptero.

Si llegaron hasta acá o se las hice muyyy fácil o shon unos genios. Shi shon tan Genios quien es la tentación que queda y quien la representa mejor que nadie en el Mundo

El problema de la divisa de la Fraternidad

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Esteban Echeverria en su texto Dogma Socialista habla sobre fraternidad como pilar de la democracia. Es curioso que pese a la vinculación que existía entre Juan Bautista Alberdi, Esteba Echeverria y Hernández la divisa de fraternidad no se haya colado en el texto de nuestra constitución. Dice Antoní Domènech[i] en su libro “El eclipse de la fraternidad, una revisión republicana sobre la tradición socialista”, que las democracias latinoamericanas heredan de Europa su tradición republicana. Establece una diferencia entre el republicanismo de Estados Unidos, que nunca incorpora la consigna de “fraternidad”, a diferencia de los iberoamericanos. Sostiene que la “democracia jeffersoniana no se planteará nunca el problema político de la elevación a la vida civil de las clases domésticas subalternas. En una democracia de pequeños propietarios agrarios- la familia Engels -como la soñada por Jefferson, o bien esas clases no existían, o de existir- como en el sur de la república- no vivían en condiciones de semiservilidad o de semivasallaje, sino en condiciones de inequívoca esclavitud“.
En nuestra república hereda su independencia y su tradición de la revolución francesa y no de la norteamericana. El rey era de España, Napoleón era un peligro imperial europeo que se podía trasladar a las colonias, la herencia, la inspiración y la tradición eran robespieranas, por eso al menos es contradictorio que nuestra constitución se inspirara en la norteamericana.
Domènech afirma luego que el sentido político de incorporar la consigna de “fraternidad en la revolución se debía a la necesidad y voluntad del pueblo francés de incorporarse a “una sociedad civil republicana de libres e iguales de quienes vivían por sus manos, del pueblo llano del viejo régimen europeo”, y este pueblo vivía de alguna forma “socialmente regimentados bajo una gran variedad de formas de dominación”.
Los interese del pueblo llano y del pueblo burgués fueron distintos. Una vez establecida la revolución: el pueblo llano quería la incorporación de “todos” a la nueva sociedad civil de libres e iguales, los burgueses solo querían su propia incorporación para poder avanzar sobre las estructuras que lo habían dejado relegado hasta entonces. Para estos la libertad-igualdad era el libre ejercicio de la industria y del trabajo.
En 1790 el diputado Robespierre acuña las divisas de Libertad, Igualdad, Fraternidad cuando pide para los desposeídos la incorporación a la Guardia Nacional. En 1793 dice que la República debe asegurar a “todos” los medios de existir, “todos” deben tener una propiedad suficiente como para no tener que pedir permiso a otros para subsistir. Domènech afirma que hasta ese momento nadie había puesto en duda la dominación patriarcal, ni incluso el propio Rousseau. “de aquí la extraordinaria fortuna de la consigna robespierriana de `Fraternidad´ como mediadora de la `Libertad´ y de la `Igualdad´. Nunca una divisa política ha expresado un modo mas feliz y colmado para sus bases sociales todo un ideario político y entero programa de acción”, dice y recuerda a Friedrich von Schiller con su poema musicalizado luego por Beethoven en la Novena Sinfonía “El himno a la alegría”:

Escucha, hermano, la canción de la alegría;
el canto alegre del que espera un nuevo día.

ven, canta, sueña cantando,
vive soñando el nuevo sol
en que los hombres
volverán a ser hermanos.

Si en tu camino sólo existe la tristeza
y el llanto amargo de la soledad completa.
si es que no encuentras la alegría en esta tierra,
búscala, hermano, más allá de las estrellas.

ven, canta, sueña cantando, …
Domènech refleja que el grito de ¡Fraternidad! es también un grito a la emancipación de las tutelas señoriales. De los que están bajo la esfera de la libertad y la igualdad pero que aún responden a los tutelajes de un patrón que nos domina, del que necesitan para poder subsistir. Si se podía ser hermano bajo tutela de un señor como “menores que compartían cotidianeidad bajo la misma dominación patriarcal-patrimonial; se podía llegar a ser también hermano emancipado” […] ”Caído ese régimen, todos los individuos pertenecientes a la clase doméstica y subalterna, antes separadas y fragmentadas” […]” se unirían, se fundirían como hermanos emancipados que solo reconocerían un progenitor, la nación , la patria”
Por entonces Democracia, era tradicionalmente el gobierno de lo pobres ya libres, era la pretensión de universalizar la libertad republicana, de lograr una sociedad civil en que todos fueran plena y recíprocamente libres, iguales en el viejo sentido republicano de la palabra. `Democracia´ era, pues, `Fraternidad´ y `Fraternidad´ era `Democracia´.
Domènech recuerda que luego del guillotinamiento de Robespierre con la Constitución de 1795 en Francia es abolido el sufragio universal. Se establece el voto calificado con el que se puso a resguardo la seguridad de los propietaristas. Luego bajo el poder de Napoleón, las ideas republicanas se esparcieron por toda Europa. Las ideas de ley civil y ley de familia volvieron a separarse y con ella la Fraternidad se desdibujó.
Esta situación se mantuvo en Francia hasta mitad del siglo XIX donde el “pueblo llano” de principios de siglo había cambiado su rol al de “trabajadores proletarios” de los nuevos centro urbanos industrializados, y a los campesinos les había cambiado su situación ya que ahora manejaban algo de tierra propia, también las capas media de la ciudad habían mutado a burgueses típicos como pequeños y medianos industriales. Con el advenimiento de la ideas marxistas, lo que ahora se discutía era la propiedad privada, el valor del trabajo, y la libertad industrial.
Los idearios fraternales, si bien se habían combatido, nunca se habían depuesto, en 1948 este ideal vuelve a florecer. Pero advierte Alexis de Toqueville que una sociedad sin patrones, esclavos con una loi de famille abolida, “sin trabajadores sometidos a los caprichos absolutistas” era incompatible con la libertad política, es decir con la República puramente política y no social. Por eso fracasa en ese último intento por reflorecer. El éxito de la burguesía por preservar la propiedad privada y el advenimiento del marxismo a disputársela es la causa fundamental que el concepto de fraternidad sea puesto de lado definitivamente. Dice Tocqueville “Vi la sociedad partida en dos: los que nada poseían, unidos en una común codicia; quienes poseían algo, en una angustia común. Se acabaron los lazos, se acabaron las simpatías entre las dos clases: imperaba por doquier la idea de una lucha inevitable e inmediata”.
Para Domènech la cuestión de la pequeña propiedad privada, no ponía en cuestión “el valor intrínseco de la Fraternidad pero sí su eficiencia como consigna programática. La divisa de la fraternidad fue en general considerada a partir de entonces por los socialistas políticos como un lábaro confundente (emblema de confusión), omnubilador del problema de base de la propiedad” Cuan necesaria es esa divisa en nuestra Argentina de hoy cuando el voto se cambia por la dádiva y el pobre lo vende por un bolsón de comida o un trabajo en el estado. El “apriete” y la demagogia son monedas corriente. Parece actual el llamado del himno de “volver a ser hermanos”.
Solo cabe mencionar el papel que jugó la mujer durante este período. Ésta tiene un protagonismo fundamental durante la revolución pero no es hasta fines del siglo XIX cuando la feminista Hubertine Auclert pone blanco sobre negro sobre la situación de la mujer, quien había estado ajena al tema de la propiedad privada y marca la contradicción que significaba no pedir la libertad civil de las mujeres: o todos son igualmente libres, o, los burgueses podrán seguir afirmando tranquilamente que ellos son los superiores de los obreros y de las mujeres. Se preguntaba si el pueblo burgués quería conservar los privilegios de sexo, “¿Qué autoridad tenéis para protestar contra los privilegios de clase?”. Tan contundente como efectiva la frase costó para imponerse pero falló en su intento de restablecer la idea de fraternidad.
La lucha de clase nunca más fue por la inclusión o por la eliminación de las dependencias patronales y propietarias. El texto de Domènech citado en este apartado tal vez peque de romántico, pero no lo podemos dejar de lado, por que de él emana todavía la alegría y la fuerza viva de la fraternidad de la que nos habla el himno.

[i] Antoni Doménech es un filósofo catalán que dedicó muchos años estudiando el proceso de la revolución francesa en especial sobre la Fraternidad. Actualmente es catedrático de la Universidad de Barcelona

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