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Individuación o la teoría de la traición II

1 nos acompañaron

Cuando en el post Individuación o la teoría de la traición I nos referíamos al tratamiento que le daba al tema Juan Urrutia Elejalde en este post, lo hacíamos solo desde una sola mirada, desde la individuación por la traición. Sin embargo él brinda dos perspectivas distintas sobre el tema, la segunda es la individuación que asocia a la “indidualisierung”. Si alguien sabe alemán, yo, ni una jota, pero el hecho que Juan lo cita a Ulrich Beck[i] que junto con Anthony Giddens fueron los padres de la “tercera vía” de Tony Blair como un estudioso sobre el tema, pero veamos que dice:

“Este proceso consiste en que el agente individual, para la realización de sus actividades dirigidas a la consecución de sus objetivos, necesita cada vez menos el recurso de las instituciones. En un mundo globalizado, en donde las TIC (tecnologías de la comunicación e Información) funcionan a pleno rendimiento y el conocimiento es la parte principal del valor añadido (tesis que usa en el Capitalismo que viene), el agente individual puede relacionarse directamente con cualquier otro individuo sin necesidad de instituciones intermedias, como por ejemplo la nación, cualquier iglesia, los clubes privados o las empresas."

"Esta individuación nos hace ver que vamos lentamente hacia un cierto cosmopolitismo en el que, en el proceso de decisión individual, las instituciones sociales jugarán un papel muy poco contundente y el individuo decidirá de acuerdo con las restricciones que él mismo se imponga. En este sentido podríamos hablar de la indidualisierung” como institucionalización del individuo"

Desde otro punto de vista, pero refiriéndose a lo mismo pero desde una óptica social y mas crítica, Robert Castel[ii] dice; “Dado que el individuo no está tomado en las redes tradicionales de dependencia y protección” social, tales como el seguro de desempleo, la jubilación, el seguro de salud pública, en definitiva el tejido conectivo que nos ha asegurado desde siempre lo colectivo desde la figura de "asalariado". La inseguridad social (tesis del libro de Castel):


“Actúa como un principio de desmoralización, de disociación social, a la manera de un virus que impregna la vida cotidiana, disuelve los lazos sociales y socava las estructuras psíquicas de los individuos. […] Estar en inseguridad permanente es no poder dominar el presente ni anticipar positivamente el porvenir. […] Podría hablarse de desasociación social (lo opuesto a la cohesión social) para nombrar este tipo de situaciones”.

"El desempleo masivo y la precarización de las relaciones laborales," (en la Argentina aprendimos esto en los años noventa de la mano del neoliberalismo), "no afectan solo diferencialmente a las diversas categorías de trabajadores y golpean mas duro a la base de la jerarquía salarial. Conllevan también inmensa disparidad intercategoriales, por ejemplo, entre dos obreros, pero también entre dos ejecutivos del mismo nivel de calificación, uno de los cuales conservará el puesto mientras que el otro será golpeado por el desempleo. La solidaridad de los status profesionales tiende así a transformarse en competencia entre iguales.

Mas adelante lo cita al mismo Ulrich Beck en lo que este último "denomina la desestandarización del trabajo (La sociedad de riesgo). La individualización de la tareas impone la movilidad, la adaptabilidad, la disponibilidad de los operadores. Es la traducción técnica de las exigencias de la flexibilidad, que señala el pasaje de las largas cadenas de operaciones estereotipadas efectuadas en un marco jerárquico por trabajadores intercambiables a la responsabilización de cada individuo o de pequeñas unidades a las que les incumbe administrar por sí mismas su producción y asegurar su calidad.[…] Se treta de un modelo biográfico (Ulrich Beck) : cada individuo debe afrontar por su cuenta las contingencias de su recorrido profesional devenido discontinuo […] En última instancia, también se supone que el trabajador debe volverse empresario de sí mismo. Debe hacer su puesto en vez de ocuparlo...."

Dos cosas se nos ocurren de estas apreciaciones sobre el trabajo de Beck, distintos de por sí. La primera es lo que Urrutia señala: la individuación como una consecuencia, casi inevitable, producto del advenimiento de las TIC, similar al planteo de Alvin Toffler. Como correlato, lo que dramáticamente plantea Castel sobre las repercusiones en la seguridad social de esa implementación tecnológica. No vamos a abrir un juicio de valor pero creo que ambos planteos son válidos.

Lo segundo que queríamos plantear, y ya yendo al tema del “indidualisierung”, es que en este caso la individuación, a diferencia de lo que planteábamos en el post anterior, se ejerce por presión externa. Anteriormente la individuación era endógena, partía de la voluntad o de la necesidad del agente por una "disconformidad" o "necesidad" propia del agente, el entorno no tenía una incidencia sustantiva en la decisión del agente, solo ofrecía una alternativa. En este caso la causa de la individuación es totalmente exógena, en una suerte de teoría Phsh-Pull (en el próximo post abordaremos este tema). Por eso en el caso anterior cabe hablar de traición, en éste sería inoportuno.

Como conclusión podemos decir que un proceso de individuación siempre tiene implicancias sociales, internas por esto de la deserción del proyecto colectivo: la traición. La segunda implicancia es que es el colectivo el que deja librado a su suerte al individuo que no supo proteger, al que obligó a diferenciarse de su par para poder permanecer protegido socialmente, rompiendo internamente el vínculo fraterno, sustento de la red social.

En ambos casos es aplicable lo que dice Urrutia referido a que no cree “que el imaginario cultural colectivo converja a uno dado, el proceso de individuación no tiene fin y, además, no creo que fuera bueno que lo tuviera, pues, además de perder oportunidades de acceder a la autencitcidad perderíamos diversidad.”

Según esto no habría un imaginario colectivo capaz que contener lo social desde lo macro, como concluíamos en el post anterior. Tal vez la solución pase por achicar estos imaginarios macro, convirtiéndolos en un conglomerado de imaginarios micro articulados de alguna manera por medio de las TIC.

Foto de acá





[i] Profreosr de sociología de la Universidad de Munich


[ii] “La inseguridad social. ¿Qué es estar protegido?”




Individuación o la teoría de la traición I

4 nos acompañaron

- Buenos días –dijo el principito.
- Buenos días –dijo el guardavías.
- ¿Qué haces aquí? –le preguntó el principito.
- Formo con los viajeros paquetes de mil y despacho los trenes que los llevan, tanto hacia la derecha como hacia la izquierda.
Y un rápido iluminado, rugiendo como el trueno, hizo temblar la cabina de guardavía.
- Tienen mucha prisa –dijo el principito-. ¿Qué buscan?
- Ni siquiera el conductor de la locomotora lo sabe –dijo el guardavía.
Y un segundo rápido iluminado rugió, en sentido inverso.
- ¿Ya vuelven? –preguntó el principito.
- No son los mismos –contestó el guardavía-. Es un cambio.
- ¿No estaban contentos donde estaban?
- Nadie está nunca contento donde está –dijo el guardavía.
Y rugió el trueno de un tercer rápido iluminado.
- ¿Van persiguiendo a los primeros viajeros? –preguntó el principito.
- No persiguen absolutamente nada –dijo el guardavía-. Duermen o bostezan allí dentro. Sólo los niños aplastan su nariz contra los vidrios.
- Sólo los niños saben lo que buscan –dijo el principito-. Pierden el tiempo con una muñeca de trapo que viene a ser lo mas importante para ellos, y si se la quitan, lloran...
- Tienen suerte –dijo el guardavía. “


Texto rescatado por Beatriz Arescurrinaga Idoyaga

Este texto de El principito de A Saint Exupery me lleva a otro texto de Juan Urrutia Elejalde: “A la individuación por la pertenencia”, al que califica como work in progress. Urrutia, a quién no nos cansamos de referenciar, insiste en meterse con palabras con una gran carga significativa para nuestra lengua española (para nosotros castellana) , por ende, con las que nadie se quiere involucrar. Primero lo hizo con “el aburrimiento”, en este paper encara como un toro bravío a “la traición” y celebro que así lo haga. Vamos a tratar de resumir las tres páginas que creemos que son el núcleo duro de ese paper en dos post.

Mientras las decisiones de una persona están dictadas, en su mayoría, por la identidad del grupo a que pertenece, menos auténtica es su individualidad. Para convertirse en un individuo genuino y autónomo, la persona debe despojarse de las señas del grupo al que pertenece (o al menos de algunas). Tiene que irse liberando de aquellos rasgos que comparte con los demás miembros del grupo (y con quienes interactúa) y pasar a compartir rasgos culturales alternativos que identifican a los miembros de otros grupos. Pero para ello no tiene mas remedio que traicionar. “ Los paréntesis son nuestros.

Esto funciona así:
Supongamos que a pertenece a una red social A que tiene una identidad de pertenencia a la red M pero que por algún motivo a decide interaccionar con miembros de la red B con identidad N. Esta transferencia puede ser total o parcial y en consecuencia tendrá costos en función de las diferencias en las identidades M y N. Si son antagónicas mayor será el costo de la doble pertenencia o del alejamiento y en consecuencia, cuanto mas similares son menores los castigos que socialmente amenazan la separación. Si representamos esto desde la tradicional teoría de conjuntos veremos al agente como habitante de la intersección de dos diagramas distintos que se intersecan justamente en él (puede ser en él o en muchos mas). Si llevamos este esquema al extremo nos encontraremos con una nube de esferas públicas que tienen su intersección en el agente en cuestión y que lo individualizan en particular ya que es el único que posee ese rasgo entre muchos grupos de iguales (pares). En el caso del diagrama en ejemplo MNÑ. Diagrama de acá
Siguiendo a Urrutia “en el límite de este proceso de este proceso el agente individual mas o menos “repe” (repetido) se ha convertido en un individuo genuino en el sentido de que ha conformado un vector de rasgos culturales que solo a él lo identifican.” Y concluye que “Se puede, por lo tanto, decir que el individuo se hace tal, a través de la pertenencia a diferentes grupos a los que traiciona secuencialmente.
Y advierte que no cree “que el imaginario cultural colectivo converja a uno dado, el proceso de individuación no tiene fin y, además, no creo que fuera bueno que lo tuviera, pues, además de perder oportunidades de acceder a la autencitcidad perderíamos diversidad.” Podríamos agregar, libertad, matiz, creatividad.
Concluye que “especulando un poco podríamos decir que cuanto más fuerte son las identidades más costosa es la traición y tanto mas creíble y profunda, a pesar de todo, se lleva a cabo.
Sería bueno rever todo el sistema de pertenencia a los partidos políticos de nuestro pais y abrir un debate sobre los límites de las pertinencias y las traiciones

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