Una de las dificultades de tener doce años de edad es que todavía no sos un adulto, ni por las tapas, pero, va de retro, tampoco sos un niño. Has dejado atrás esa pestilente edad donde el mundo te pasaba por al lado.
Era verano del 71-72 y luego de un tour tras las sierras cordobesas, junto a mi primo Freddie, mi viejo nos depositó en el departamento de mi tío Julio para que nos quedemos toda una semana en la ciudad de Córdoba. Todo Córdoba para nosotros, desde un cuarto piso de la Avda. Colón, a metros de “la Cañada”, dominábamos la ciudad. Bah uno de los tantos que la dominaban. En la esquina habían hecho volar una sucursal de Xerox y el olor a pólvora del “cordobazo” todavía se podía sentir en el aire.
Mis tíos, ya viejos, repartían su rutina entre hablar del dinero de la jubilación y de política. En realidad el que hablaba era mi tío, mi tía le hacía la mímica del interlocutor. Él era el que había sido el ministro de aquel gobierno donde un radical amigo suyo había llegado a ser gobernador de San Juan no se sabe muy bien de que modo. Él era el que “sabía”, mi tía, lo amaba y le aceptaba todo. Fue ella la que con toda su ternura, luego de asegurarse que el tío Julio se había ido a tomar el café, nos contó aquel día en que la composición estereométrica de las conversaciones del matrimonio se había inclinado llamativamente hacia el lado de la política, olvidándose por un momento del dinero y de nosotros, visitantes circunstanciales y “pendejos que no entendíamos nada”.
El pariente de ellos era yo, era tío por parte de mi madre, hermano de mi abuelo, no de Freddie, que era de esos primos que no son primos pero que era como primo, por eso se dirigió a mí en esa oportunidad.- ¿Vos Charlie, lo conocías a Jorgito Ulla? – en mi escaneo cerebral identificaba a un primo mío grande, de los primos grandes de Santa Fe, mas grandes incluso que mis hermanos, todos mucho mas grandes que yo. Tan grande incluso que uno lo relacionaba con el paquete de parentesco que le correspondía y que uno a veces mezcla. El estudiaba en La Plata y el último contacto visual que había tenido de él había sido en Bernal en casa de otra tía, en donde coincidimos con la visita.
En mi cabeza de niño que quería ser adulto, mezclaba familias, parientes y anécdotas familiares en definitiva que uno a esa a edad, e incluso ahora, mezcla y se hace un relato posible desde la visión que le tocó vivir, pero familiar al fin.
-Jorge cayó preso, era un guerrillero que estudió en París. Pobre padre…- La madre de Jorgito había fallecido cuando ellos eran chicos, a eso de los once o doce años, los había criado una tima mía solterona, eso también contribuía a que los parentescos se mezclaran todavía más. -Esos pobres chicos…- decían las tías.
Ser guerrillero era como ser un marginal un delincuente como Dillinger, o Bonnie and Clide, un diablo, la entrada en La Calera y la toma del pueblo se me mezclaba con los westerns o las películas de la mafia de la ley seca. Pecaminoso, marginal y sobre todo vergonzoso para la familia. Todo eso se hablaba a media voz, en las cocinas de las casas, nunca en el comedor.
Luego vino lo de su asesinato en Trelew, la foto famosa, la explicación oficial, la de los sobrevivientes, la de la “Estrella roja” y la familiar y el entierro. Con el velorio y el entierro la figura de aquel primo, Jorge Alejandro Ulla toma otra dimensión, será verdad aquello de que “el único guerrillero bueno es el guerrillero muerto”. De ese acontecimiento sobran los datos que faltan en otros lados, hay testimonios periodísticos y otros familiares.
De estos últimos, que son los que a Uds. les interesarán, rescato el de mi tía Beba que recuerda que Tati Ulla, mi tío escribano y padre de Jorge, vivía en un departamento en una zona acomodada de Santa Fe y no se por qué motivo para ver el cuerpo había que subir al departamento, como si el velorio fuera en la casa de mi tío. Lo que ella relata es que mucha gente humilde, de las que había miles, tantas que ocupaban la calle de vereda a vereda y que llegaba hasta la esquina, se negaba a subir a ese departamento de clase media de la misma manera que desistía de la dispersión que la policía pretendía hacer de aquel grupo.
En el cementerio la situación fue tan tensa entre la gente que no quería enterrarlo y la policía que quería terminar con aquello de una vez por todas, que solo el Himno Nacional pudo mediar entre pueblo y milicos. Concluye Beba –Por eso querido, cuando canto el Himno me emociono tanto porque desde aquella vez para mi el Himno significa otra cosa.
Una de las chicas de H.I.J.O.S relataba que ya son más grandes que sus padres congelados en las fotos blacoynegro setentistas. Como si la historia se hubiese congelado con ellos, como si la muerte o la desaparición se los hubiese chupado y el relato familiar se haya recortado entre aquel encuentro en Bernal y esta muerte documentada, como si en el medio no hubiese pasado nada, como si sus historias y la de los que estuvieron con ellos hubiese desaparecido con ellos, y que los sobrevivientes no se hicieran cargo de esa historia compartida y de las familias.
Sin poder disponer de un relato lineal y desapasionado aún después de cuarenta años me mantengo entre Dillinger y el héroe. Como si tuviesen que existir los Reatos que nos cuenten nuestra historia, la familiar porque los que la tienen que relatar no la cuentan.
Me gustaría sentar al hijo de puta de Firmenich y agarrar la lista del Nunca Más, por decir alguna lista, y pedirle explicación e historia completa de los años de plomo de cada uno de los que tenemos allí.
Tiro el guante a todos los que nos leen, y se que “todo mensaje llega a su destinatario”, a que comiencen a contar la historia desde dentro de las balas, que les devuelvan a las familias la historia robada o prestada, que las familias que parieron a sus compañeros puedan enterrar a sus muerto con las historias y los por qués, sin que los Pacho O’Donnells o los Ratos tengan que ficcionar nada y sean los que se arroguen el escribir la historia.
Es una deuda que tienen los que sobrevivieron para con los que cayeron de misma magnitud que la que dejan los milicos cuando callan.
En la medida en que no se reconstruya la historia de lo que realmente sucedió, los argentinos nunca vamos a tener paz.
PD1: Preparo este post en mi casa sin internet ya que Telecom me cortó el teléfono porque pague la factura de noviembre en vez de la de octubre que tenía vencidas, y no tengo plata para pagar la otra. Debo un solo mes y estos hijos de una yegua malparida no me quieren computar el pago al mes de octubre.
PD2: Hoy lunes me olvidé el pen drive en casa y no pude postear desde la oficina
PD3.: Se que algunos están dispuestos y tienen los huevos para contar la historia, como nuestro amigo Pupi Espinoza, Julio, el guerrillero de Amsterdam, o Efraín como lo conocemos por los Blogs. Él es quién me animó a postear esto, y rescato su posición mas allá de compartirla o no.
Una cosa es el ERP PRT y otra muy distinta es Montoneros, una organización mucho mas grande en donde existen muchos mas relatos. Del ERP casi no se sabe nada y su actuación ha estado más extendida en el tiempo que la de los Montos.
Recuerdo estar en el centro de estudiantes de la UTN Medrano en el 83 en la secretaría de asuntos estudiantiles y muchos compañeros se acercaban pidiendo pista, sin documentación, sin libreta universitaria, con relatos muchas veces japoneses. Nosotros no dudamos en tomar como válidos esos relatos y los atendíamos como se merecían, mas allá que algún trucho o trucha se nos pasara. Lo importante en aquella época de la recuperación de la democracia y la que actualmente se vive en el gobierno de los 2K eran los derechos humanos, recomponernos como humanos, como república y en eso el gobierno de Alfonsín y el de los K hicieron un gran avance mas allá de algunos errores políticos
PD4: Eva Row es nuestra Idishe mamele y como tal la queremos, ella fue la que con toda su generosidad se puso a disposición de Efraín para servirle de periodistacontenedormadre del relato. Fue la animadora y creo que la ideóloga de esto que hoy sigo yo. Eva es una piquetero dura y no es muy fácil de arriar, debemos animarla nosotros a que articule de alguna manera lo que ella inició con Efraín, con Juan o con Pedro, la cosa da para mucho y la entusiasma a ella y me entusiasma a mi. Es cuestión de animarse y de correr la voz y por allí aparece otro Guerrillero de Ámsterdam o el mismo Turco que se decida a blanquear la situación de los que no están.
Si logramos ese activismo nuestra tarea como blogueros pelotudos estará más que justificada y vamos a poder relatar a nuestros hijos que fuimos nosotros los que contribuimos con un poquito a acercarnos a los que realmente pasó por esos días.
Hoy es Lunes a la noche y espero que este post no siga creciendo, no se si me voy a bancar esperar hasta mañana, tal vez me vaya a un ciber a postear.
Era verano del 71-72 y luego de un tour tras las sierras cordobesas, junto a mi primo Freddie, mi viejo nos depositó en el departamento de mi tío Julio para que nos quedemos toda una semana en la ciudad de Córdoba. Todo Córdoba para nosotros, desde un cuarto piso de la Avda. Colón, a metros de “la Cañada”, dominábamos la ciudad. Bah uno de los tantos que la dominaban. En la esquina habían hecho volar una sucursal de Xerox y el olor a pólvora del “cordobazo” todavía se podía sentir en el aire.
Mis tíos, ya viejos, repartían su rutina entre hablar del dinero de la jubilación y de política. En realidad el que hablaba era mi tío, mi tía le hacía la mímica del interlocutor. Él era el que había sido el ministro de aquel gobierno donde un radical amigo suyo había llegado a ser gobernador de San Juan no se sabe muy bien de que modo. Él era el que “sabía”, mi tía, lo amaba y le aceptaba todo. Fue ella la que con toda su ternura, luego de asegurarse que el tío Julio se había ido a tomar el café, nos contó aquel día en que la composición estereométrica de las conversaciones del matrimonio se había inclinado llamativamente hacia el lado de la política, olvidándose por un momento del dinero y de nosotros, visitantes circunstanciales y “pendejos que no entendíamos nada”.
El pariente de ellos era yo, era tío por parte de mi madre, hermano de mi abuelo, no de Freddie, que era de esos primos que no son primos pero que era como primo, por eso se dirigió a mí en esa oportunidad.- ¿Vos Charlie, lo conocías a Jorgito Ulla? – en mi escaneo cerebral identificaba a un primo mío grande, de los primos grandes de Santa Fe, mas grandes incluso que mis hermanos, todos mucho mas grandes que yo. Tan grande incluso que uno lo relacionaba con el paquete de parentesco que le correspondía y que uno a veces mezcla. El estudiaba en La Plata y el último contacto visual que había tenido de él había sido en Bernal en casa de otra tía, en donde coincidimos con la visita.
En mi cabeza de niño que quería ser adulto, mezclaba familias, parientes y anécdotas familiares en definitiva que uno a esa a edad, e incluso ahora, mezcla y se hace un relato posible desde la visión que le tocó vivir, pero familiar al fin.
-Jorge cayó preso, era un guerrillero que estudió en París. Pobre padre…- La madre de Jorgito había fallecido cuando ellos eran chicos, a eso de los once o doce años, los había criado una tima mía solterona, eso también contribuía a que los parentescos se mezclaran todavía más. -Esos pobres chicos…- decían las tías.
Ser guerrillero era como ser un marginal un delincuente como Dillinger, o Bonnie and Clide, un diablo, la entrada en La Calera y la toma del pueblo se me mezclaba con los westerns o las películas de la mafia de la ley seca. Pecaminoso, marginal y sobre todo vergonzoso para la familia. Todo eso se hablaba a media voz, en las cocinas de las casas, nunca en el comedor.
Luego vino lo de su asesinato en Trelew, la foto famosa, la explicación oficial, la de los sobrevivientes, la de la “Estrella roja” y la familiar y el entierro. Con el velorio y el entierro la figura de aquel primo, Jorge Alejandro Ulla toma otra dimensión, será verdad aquello de que “el único guerrillero bueno es el guerrillero muerto”. De ese acontecimiento sobran los datos que faltan en otros lados, hay testimonios periodísticos y otros familiares.
De estos últimos, que son los que a Uds. les interesarán, rescato el de mi tía Beba que recuerda que Tati Ulla, mi tío escribano y padre de Jorge, vivía en un departamento en una zona acomodada de Santa Fe y no se por qué motivo para ver el cuerpo había que subir al departamento, como si el velorio fuera en la casa de mi tío. Lo que ella relata es que mucha gente humilde, de las que había miles, tantas que ocupaban la calle de vereda a vereda y que llegaba hasta la esquina, se negaba a subir a ese departamento de clase media de la misma manera que desistía de la dispersión que la policía pretendía hacer de aquel grupo.
En el cementerio la situación fue tan tensa entre la gente que no quería enterrarlo y la policía que quería terminar con aquello de una vez por todas, que solo el Himno Nacional pudo mediar entre pueblo y milicos. Concluye Beba –Por eso querido, cuando canto el Himno me emociono tanto porque desde aquella vez para mi el Himno significa otra cosa.
Una de las chicas de H.I.J.O.S relataba que ya son más grandes que sus padres congelados en las fotos blacoynegro setentistas. Como si la historia se hubiese congelado con ellos, como si la muerte o la desaparición se los hubiese chupado y el relato familiar se haya recortado entre aquel encuentro en Bernal y esta muerte documentada, como si en el medio no hubiese pasado nada, como si sus historias y la de los que estuvieron con ellos hubiese desaparecido con ellos, y que los sobrevivientes no se hicieran cargo de esa historia compartida y de las familias.
Sin poder disponer de un relato lineal y desapasionado aún después de cuarenta años me mantengo entre Dillinger y el héroe. Como si tuviesen que existir los Reatos que nos cuenten nuestra historia, la familiar porque los que la tienen que relatar no la cuentan.
Me gustaría sentar al hijo de puta de Firmenich y agarrar la lista del Nunca Más, por decir alguna lista, y pedirle explicación e historia completa de los años de plomo de cada uno de los que tenemos allí.
Tiro el guante a todos los que nos leen, y se que “todo mensaje llega a su destinatario”, a que comiencen a contar la historia desde dentro de las balas, que les devuelvan a las familias la historia robada o prestada, que las familias que parieron a sus compañeros puedan enterrar a sus muerto con las historias y los por qués, sin que los Pacho O’Donnells o los Ratos tengan que ficcionar nada y sean los que se arroguen el escribir la historia.
Es una deuda que tienen los que sobrevivieron para con los que cayeron de misma magnitud que la que dejan los milicos cuando callan.
En la medida en que no se reconstruya la historia de lo que realmente sucedió, los argentinos nunca vamos a tener paz.
PD1: Preparo este post en mi casa sin internet ya que Telecom me cortó el teléfono porque pague la factura de noviembre en vez de la de octubre que tenía vencidas, y no tengo plata para pagar la otra. Debo un solo mes y estos hijos de una yegua malparida no me quieren computar el pago al mes de octubre.
PD2: Hoy lunes me olvidé el pen drive en casa y no pude postear desde la oficina
PD3.: Se que algunos están dispuestos y tienen los huevos para contar la historia, como nuestro amigo Pupi Espinoza, Julio, el guerrillero de Amsterdam, o Efraín como lo conocemos por los Blogs. Él es quién me animó a postear esto, y rescato su posición mas allá de compartirla o no.
Una cosa es el ERP PRT y otra muy distinta es Montoneros, una organización mucho mas grande en donde existen muchos mas relatos. Del ERP casi no se sabe nada y su actuación ha estado más extendida en el tiempo que la de los Montos.
Recuerdo estar en el centro de estudiantes de la UTN Medrano en el 83 en la secretaría de asuntos estudiantiles y muchos compañeros se acercaban pidiendo pista, sin documentación, sin libreta universitaria, con relatos muchas veces japoneses. Nosotros no dudamos en tomar como válidos esos relatos y los atendíamos como se merecían, mas allá que algún trucho o trucha se nos pasara. Lo importante en aquella época de la recuperación de la democracia y la que actualmente se vive en el gobierno de los 2K eran los derechos humanos, recomponernos como humanos, como república y en eso el gobierno de Alfonsín y el de los K hicieron un gran avance mas allá de algunos errores políticos
PD4: Eva Row es nuestra Idishe mamele y como tal la queremos, ella fue la que con toda su generosidad se puso a disposición de Efraín para servirle de periodistacontenedormadre del relato. Fue la animadora y creo que la ideóloga de esto que hoy sigo yo. Eva es una piquetero dura y no es muy fácil de arriar, debemos animarla nosotros a que articule de alguna manera lo que ella inició con Efraín, con Juan o con Pedro, la cosa da para mucho y la entusiasma a ella y me entusiasma a mi. Es cuestión de animarse y de correr la voz y por allí aparece otro Guerrillero de Ámsterdam o el mismo Turco que se decida a blanquear la situación de los que no están.
Si logramos ese activismo nuestra tarea como blogueros pelotudos estará más que justificada y vamos a poder relatar a nuestros hijos que fuimos nosotros los que contribuimos con un poquito a acercarnos a los que realmente pasó por esos días.
Hoy es Lunes a la noche y espero que este post no siga creciendo, no se si me voy a bancar esperar hasta mañana, tal vez me vaya a un ciber a postear.
